Un Mestalla para pijos

El misterioso plan para acabar el Nuevo Mestalla sigue en su perpetua fase de «en proyecto». Se han filtrado su nueva capacidad, su reparto de anillos según el dinero que vayas a gastar y su función extra como batería solar. Ya sólo hace falta avalarlo con dinero de verdad y quizá algún día deje de ser la broma más cara del fútbol mundial.

El no tan Nuevo Mestalla es un eterno parto con dolor y que nunca llega. El año que viene el único Mestalla que existe cumple 100 años y hay una sentencia del Tribunal Supremo que insta a echar abajo la ampliación ilegal. Nada nuevo hasta ahora que no sea el monumento a la estupidez y la avaricia que preside la entrada a Valencia por Benicalap.

En los últimos días, y solapado por la emoción de la semifinal de la Copa, se ha vuelto a hablar del enésimo proyecto del estadio del VCF del siglo XXI, que bien podría ser del siglo XXII. Desde el club no de informa de nada, de la misma manera que no se avala ningún proyecto. No hay certezas, nunca las ha habido y lo poco que ha trascendido gracias al diario As y a El Desmarque es que el estadio tendría una capacidad para 46.000 espectadores y unas placas solares en el techo. ¿Para qué darle más capacidad si ahora no van más de 34.000 espectadores a los partidos? Cómo modelo si el problema fuera de los aficionados…

El dinero de CVC, el que proviene de la Liga (ésa que premia los estadios llenos) y el que debe aportar una venta del actual estadio deberían dar para un proyecto emblemático. Pero ahora mismo todos los esfuerzos se centran en poner el lema ADN VCF y conseguir un patrocinador principal (Cazoo) por unos 4 millones y algo más si se asegura Europa.

Ha trascendido, presuntamente, porque en el Valencia de Meriton, todo vive en un experimento cuántico (de sí pero no y no, pero sí) que el primer y tercer anillo del nuevo Mestalla alojaría al público. Y el segundo, el de enmedio, las zonas recreativas para que quien quiera y pueda gastar más dinero no pierda el tiempo viendo a animando al equipo. Mejor que lo pase comiendo y bebiendo. Las penas con pan son menos penas.

De esta manera tendríamos unas 20.000 personas viendo el fútbol, unas 6.500 no haciendo mucho caso y 20.000 más haciendo un esfuerzo para pagar unos abonos o entradas caras y que les dan derecho a un sitio en lo más alto y alejado de un gallinero que en los albores de este milenio se proyectó para reunir a 75.000 valencianistas. Es decir, 6.500 privilegiados, 20.000 con la capacidad para pagar un buen asiento y los demás arriba dónde no molesten y si es posible no se les oiga. Un Mestalla para pijos en toda regla.

Pero no todo son malas noticias, pues el proyecto secreto del estadio proyecta que las localidades podrían aumentar hasta unas 15.000 localidades más si es necesario. Tan solo con tres meses de obras. El problema es que los tres meses de obras pueden ser tres meses neptunianos (un año en Neptuno equivale a 175 en la Tierra). De nuevo, estamos en la fase de proyectos. Un proyecto que odia la luz pública más que un vampiro. Y todo para que el estadio sea una batería solar con más palcos VIP y además ahora tendría menos asientos disponibles. Lo de poner pases y entradas baratas, mejor lo dejamos para el Nuevo Nuevo Mestalla. Porque cómo dice el aparato de propaganda «Ahora no toca».

Ni ganando la Copa, que tanto anhelamos, se puede tapar tal desfachatez.

PD. Este jueves habrá una reunión entre la Federación Española de Fútbol, el Valencia y el Betis para planificar el reparto de entradas cuyos precios van de los 55 a los 180 euros. La RFEF de la Supercopa en Arabia siempre pensando en los aficionados. Y cabe destacar que el estadio de La Cartuja, que ni siquiera utilizan el Betis o el Sevilla, tiene capacidad para 57.600 espectadores. Más de los 11.000 asientos previstos para el Nou Mestalla. Otra bofetada de realidad.

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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