¿Por qué defiende tan mal el Valencia?

Los jugadores de José Bordalás han recibido 38 goles en 24 jornadas. De seguir esta progresión acabarán la Liga con 60. Una cifra ridículamente alta y que pone en entredicho la organización defensiva y la capacidad de concentración de un equipo joven, inexperto y con una muy mala lectura del juego necesario en cada momento del partido.

Tras una nueva decepción en Vitoria, el Valencia ha vuelto a demostrar que la sangría defensiva no tiene fin. Empecemos por los fríos datos. Jornada 24, el Levante, en caída libre ha recibido 50 goles, le siguen el Alavés con 39 (18º) y el Cádiz (19º) y el Valencia (12º), 38. 25 de los 38 goles del Valencia los ha recibido como visitante. Ha sumado 12 puntos en 12 partidos con una serie de 3 victorias, 3 empates y 6 derrotas.

El equipo de José Bordalás ha anotado 36 goles (1,50 por partido). Los mismos que el Sevilla o el Barcelona (éste con dos partidos menos). Destaca la labor en este aspecto de Gonçalo Guedes 8, Carlos soler 7 y Hugo Duro 6. Aunque funcione a rachas, el ataque cumple. Pero el sistema defensivo, desde la presión alta ineficaz, la inexistencia de un mediocentro defensivo y las malas decisiones de los defensa condenan al Valencia a vagar por la parte baja de la clasificación.

El Valencia recibe 1,58 goles por partido. Ha cometido 6 penaltis (5 goles) y se ha marcado 2 goles en propia puerta. La línea defensiva más importante está compuesta por cinco jugadores:

  • Gabriel Paulista: El jefe de la defensa se lesionó el 30 de octubre y su recuperación se está alargando por las recaídas. Hasta ese momento había jugado 12 partidos (1 gol y 1 asistencia). La pieza fundamental de los centrales ché solo había visto una tarjeta amarilla. Su ausencia se ha dejado notar y eso que en temporadas anteriores rindió a mejor nivel cuando Ezequiel Garay era quien lideraba la parcela central.
  • Hugo Guillamón: El joven jugador blanquinegro ha sido el encargado de convertirse en el mediocentro defensivo ante la inoperancia del club de encontrar uno tras más de un año de las ventas de Coquelin y Kondogbia. El valenciano cumple y aunque puede pecar por exceso de celo (7 amarillas y una roja) su visión de juego y su compromiso son indudables.
  • Omar Alderete: El defensa paraguayo ha entrado con buen pie en el equipo. Se echaba en falta su contundencia, en ocasiones excesiva (9 amarillas en 19 partidos). Ha sumado dos goles y tiene la ventaja de ser el único central zurdo. Su capacidad para dar salida del balón es escasa y suele recurrir al balón largo. Un problema ya que salvo Maxi Gómez (y no con buenos resultados) no hay compañeros que destaquen por hacer buenos esos envíos tan verticales).
  • Mouctar Diakhaby: El ya no tan joven (25 años) defensa francés aparecía como la última opción para Bordalás al principio de la temporada pero las numerosas bajas le han ido dando mucho protagonismo. Diakhaby es rápido, fuerte, va bien por alto pero es muy nervioso. Cae fácil en la provocación y no se contiene en el área. Tiene tendencia a cometer penaltis y también ve muchas tarjetas (7) tanto por faltas como por abusar en las protestas. Está mejor que en los dos años anteriores, pero en su pasado cometió infinidad de errores.
  • Eray Cömert: Evaluar al suizo es muy complicado ya que acaba de llegar, llevaba tiempo en jugar y aún debe adaptarse a una Liga española con mucho más nivel que la helvética. Debutó con un penalti, aunque el partido acabó con final feliz (Valencia 2-1 Cádiz). Su rol, ahora mismo, es el de ser un recurso en caso de necesidad, pero ha tenido que disputar tres partidos por los problemas para encontrar una pareja de centrales sanos.

Tampoco han funcionado los laterales

Si la parcela central no ha rendido a buen nivel y además ha contado con bajas de forma constante, los laterales tampoco han sido lo que se esperaba de un esquema estrictamente ordenado como el que nos tenía acostumbrados Bordalás en sus cinco años en Getafe. En esta parte del campo hay una excepción: José Luis Gayá. Incluso con algún altibajo (6 amarillas y 1 roja), el capitán blanquinegro es un jugador imprescindible. Desde el lateral izquierdo es capaz de influir muy positivamente en el equipo en defensa y en ataque (2 goles y 3 asistencias). Su sacrificio y su gran personalidad es un ejemplo para el resto. En este sentido, está muy por encima de su reemplazo. Toni Lato es un buen profesional pero que nunca ha acabado de hacerse un hueco en el Valencia. Tras dos cesiones en las que fue suplente en el club ché nunca ha acabado de demostrar una gran capacidad defensiva y en ataque su aportación es muy residual. Tiene la muy complicada misión de llenar el gran hueco que Gayá deja cuando no está disponible y hasta ahora no ha sido de cumplir su objetivo.

Por la derecha la situación está más igualada. Thierry es en teoría el lateral derecho titular, pero el portugués, un jugador rápido, fuerte y una montaña rusa de emociones. Dimitri Foulquier le supera futbolística y tácticamente, pese a no ser ningún mago del balón, ni ningún estratega. Foulquier, el chico de los recados de Bordalás, se ha acoplado a las posiciones de interior, lateral o central según las necesidades del equipo. Tiene mucho más rigor a la hora de ocupar una parcela del campo y de defenderla con ferocidad. Thierry llegó como un jugador sin formar y su rendimiento fue pobrísimo. Pese a su buena actitud y su mejoría física, el lateral portugués sigue teniendo problemas para conducir el balón, combinar con sus compañeros y poner centros en el área contraria y además suele sufrir con los balones a su espalda.

Cambios obligados en la portería

Las bajas en defensa también se han producido en la portería. Jasper Cillessen es sin discusión el portero titular. El portero internacional de los Países Bajo, ni siquera pudo empezar la Liga y su puesto lo ocupó el cuarto portero: Giorgi Mamardashvili. El porterio georgiano llegó para jugar en el Mestalla pero en verano causó una gran impresión y superó a Cristian Rivero y Jaume Doménech en el orden establecido. Una horrenda primera parte en el Sánchez Pizjuán le mandó al banquillo del que no saldría ni en la Copa donde Jaume tuvo sus oportunidades. Rivero, que esperaba ser el segundo portero acabó sin minutos y cedido al Alcorcón en el mercado de invierno. Y tras una nueva lesión de Cillessen, el georgiano ha vuelto a contar para Bordalás en tres paridos consecutivos: Real Sociedad, Athletic y Alavés. La ausencia de un portero indiscutible y con buena salud es otra rémora para evitar la sangría de goles recibidos.

Un centro del campo poco contundente

Para acabar de completar los problemas defensivos del Valencia hay que hacer frente a los problemas que ofrece el equipo en la medular. El centro del campo ché tiene sus propios problemas. Si los centrales y los laterales no han destacado por su regularidad y su anticipación, los centrocampistas pocas veces se han impuesto a sus rivales. El VCF sufre en la elaboración. Con parejas como Guillamón y Wass, o Carlos Soler y cualquiera de los anteriores, el equipo ha tenido problemas en la creación y sobretodo en la destrucción del juego rival. Las aportaciones de Racic o Koba solo han servido para agravar la situación y evidenciar el poco peso que tiene el Valencia en este apartado.

El club de Mestalla tiene menos posesión que la practica totalidad de sus rivales. La posesión del balón no es un fin en sí mismo, pero sí alerta que incluso como local, se han visto a los equipos de más modestos de la Liga tutuear al Valencia. La presión del Valencia además suele ir por momentos. En muchas ocasiones se desperdician las primeras partes, normalmente cuando se juega como visitantes y en casa, no se asume el mando hasta que el equipo no se ve abajo en el marcador.

Sin argumentos defensivos

Todas las líneas del equipo suelen recurrir a las faltas tácticas para interrumpir el juego del equipo. No existe una verdadera capacidad para robar el balón o imponerse en el modo de juego que se quiere proponer al partido. El Valencia también recibe muchas faltas, el que más de la Liga, por ello es el equipo que menos minutos de juego efectivo disputa (49 minutos). De todo ese embrollo solo sale una ausencia de ritmo que acaba asociada a las desconexiones que sufre el equipo a la hora de defender de forma ordenada. De hecho, cuando Bordalás ha buscado unas mayores prestaciones defensivas, pasando del 4-4-2 al 3-5-2, no solo se ha perdido presencia ofensiva sino que los tres centrales tampoco han aportado un freno a la gran cantidad de goles encajados.

De seguir la tendencia actual el Valencia acabará la Liga 2021/22 con 60 goles recibidos. Así es imposible tener aspiraciones europeas más allá de lo que se puede hacer en la Copa. Y suerte que el equipo es capaz de marcar con asiduidad. Pero si bien se presentó al último partido del 2021, en casa contra el Español, con la oportunidad de ganar y ponerse 4º, en una Champions provisional, ese partido se perdió en cinco minutos tras ir ganado 1-0 y las vcitorias se han esfumado tras mes y medio ya en 2022… Seis jornada sin ganar y principalmente porque al equipo le resulta complicado dejar la portería a cero (y sólo dos veces a domicilio):

  • Valencia 1-0 Getafe (jornada 1)
  • Valencia 3-0 Alavés (jornada 3)
  • Cádiz 0-0 Valencia (jornada 8)
  • Valencia 2-0 Villarreal (jornada 12)
  • Real Sociedad 0-0 Valencia (jornada 14)
  • Valencia 0-0 Real Sociedad (jornada 23)

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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