Manolo Botubot: «El Valencia es ahora un equipo que no piensa en el futuro»

Manolo Botubot fue un defensa gaditano que tras ocho temporadas y 270 partidos en el club de Mestalla dejó una huella indeleble. Como central y lateral izquierdo derrochó una fuerza inhabitual ya que nunca supo, ni quiso jugar si no era al 100%.

P: ¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol de finales de los 70?
R: Era una época con una situación política complicada. Como mucha gente joven, estaba un poco perdido así que me apunté de voluntario en el Ejército. Estaba de instrucción en Córdoba y me llamaron del Cádiz para decirme que en junio empezaba en la primera plantilla (estaba en el filial de Preferente). Era mi futuro y en esos tres meses me preparé por mi cuenta en Córdoba. Entrenaba haciendo carrera continua por la montaña, abdominales… y me puse hecho una bestia. Hice tanto ejercicio que a la hora de comer, la carne de caballo me sabía muy sabrosa. Me comía mi parte y la de los que no le gustaba. El entrenador me vio muy en forma. Tanto que me ponía como ejemplo con los compañeros. Me puso de titular y me salió fenomenal. Era Lolo, el hijo de el de la frutería al que nadie conocía y empezaba a hacerme una fama.

P: ¿Cómo fue tu llegada al Valencia?
R: Tuve la fortuna de que el Valencia, el Real Madrid o el Zaragoza se interesaron por mí. Pasieguito se puso en contacto con el Cádiz. El equipo estaba pasando por momentos delicados económicamente mientras que el Valencia estaba haciendo grandes fichajes como Diarte, Carrete, Castellanos o Kempes. El Valencia pagó 25 millones de pesetas que era una cifra que no se solía pagar fácilmente y automáticamente se hizo el traspaso. Hubo otros intereses pero ya estaba apalabrado.

P: ¿Cuál fue su recepción al llegar a tu nuevo equipo?
R: Había jugado unos pocos partidos en el Cádiz, pero salir, nunca había salido de casa. Ni siquiera había salido de un hotel. Fui aprendiendo poco a poco. Todo me parecía más ostentoso, más grande. Me adapté a una ciudad y un público enorme. Cuando me alojé en mi hotel, en una décima planta, no podía dormir del silencio que había. Estaba acostumbrado a una planta baja en la que se escuchaba el tráfico del día a día. El contraste fue tremendo. A mi llegada coincidí con Heriberto Herrera (Paraguay, 1926-1976) que no estaba conforme con mi trabajo. Nada más llegar me puso en un círculo con los jugadores y dijo «Él dice que ha costado 25 millones, pero yo le digo que no vale una mierda. Váyase y ya le diré cuando puede entrenar conmigo». Por las caras de algunos compañeros supe que era mejor no decir nada. Así que tuve que prepararme por mi cuenta. Los únicos que me ayudaban eran los jardineros, pero pronto Herrera sería destituido y Manolo Mestre se hizo cargo del equipo. Le dije a Pasieguito que no aguantaba más pero me contestó que «tranquilo que se va a solucionar». Le destituyeron en una jornada que jugamos contra el Español en Barcelona… Todo ello me sirvió para aprender que la vida no se acaba en un instante, hay que seguir luchando siempre. Tengo que aprender más, fijarme más y comprender que a veces los golpes pueden ser buenos si te sirven para reflexionar.

P: ¿Con qué compañeros tuviste más afinidad dentro y fuera del campo?
R: Me fui a vivir al hotel Renasa, junto al estadio, y allí coincidí con Ángel Castellanos, Daniel Solsona, Pereira… Éramos cuatro o cinco y como siempre se echa de menos a la familia pasábamos mucho tiempo juntos. Solíamos conocer hasta a los clientes habituales de la cafetería de abajo. Ahora los jugadores son imposibles de acceder a ellos. Muchos futbolistas no se dan cuenta de que es gracias al aficionado por lo que tú eres un futbolista profesional. Puedes hablar con cualquiera. Todo tiene sus límites pero yo comprendía que los aficionados quieran saber cosas de tí.

P: ¿Y a que crees que se debe ese desapego del futbolista actual?
R: Son intocables porque se sienten por encima de los demás. Oyes hablar a un jugador y todos dicen lo mismo. Se trata de abrir un poquito el corazón. Hoy en día hay muchos futbolistas sin personalidad. Aunque no todos son iguales y sí que los hay con una gran personalidad,

P: ¿También afecta esa forma de ser a la forma de jugar?
R: Se fue Messi y se fue el espectáculo. Ya no hay extremos desequilibrantes. Solo hay sistemas de juego y todos son iguales. Hay alguna excepción de jugador o de equipo pero ahora un jugador ya no crea una jugada original en el campo por miedo a que le pillen a la contra y le hagan un gol. Todos los compañeros tienen que estar en su sitio. Los equipos están robotizados.

La conexión con Mestalla

P: Siempre se ha dicho que eras un jugador muy intenso ¿Cómo fue tu conexión con Mestalla?
R: Yo conecté con Mestalla de la misma manera que lo hago con cualquiera. Yo siempre doy el 100%. No sé hacer las cosas a medias. Me entregaba en mi trabajo y me comía el césped. Los aficionados de Mestalla, que no son tontos, saben quién va de legal. Es una afición complicada, incluso difícil, pero si ven que te lo dejas todo dentro del campo no te van a fallar jamás. Ante la vida no te puede fallar tu esfuerzo.

P: Bonhoff dijo de ese Valencia campeón de la Copa, Recopa y supercopa (1979-80) que «Kempes y yo, sin los otros nueve, no éramos nada».
R: Los equipos van por camadas. Hay unos 7 u 8 jugadores que casi siempre juegan y en aquella época la gente se sabía el 11 del Valencia de memoria (Manzanedo, Carrete, Botubot, Cerveró, Arias, Castellanos, Bonhof, Solsona, Saura, Felman y Kempes, o similar). Todos corríamos para Mario Alberto porque era una fuerza de la naturaleza. Un genio con un don que no tenía el resto. Éramos un equipo humilde y sufridor. Ahora no se le exige tanto a un equipo, pero si nosotros íbamos ganando por 2-0, nos pedían más goles, ahora se entiende que te eches un poco más atrás. Si cualquiera de nosotros, o peor aún, a Castellanos se le ocurría echar un pase para atrás, había pitos. Siempre se pedía el tercero. O el cuarto…

P: Aquel fue un gran equipo en torneos cortos, pero siempre le faltó ambición para pelear la Liga.
R: Sí, en la Copa éramos mucho más poderosos que en la Liga. Nunca lo he entendido. La afición se acabó habituando al conformismo. El que es un sufridor se acaba costumbrando de manera que al final se inmuniza. Y luego ya te da todo igual. Ni siente ni padece. El Valencia podía estar ya inmunizado de tanto dolor que pecaba de conformista. En términos generales cuando hace falta ir con todo, se nota que todo el valencianismo va unido. Y así debe ser, remar todos en una misma dirección cuando está claro el objetivo. Por ejemplo, el partido contra la dirección del club lo vamos a ganar todos unidos.

P: ¿Cómo fue lograr aquellos tres títulos consecutivos?
R: Un jugador de fútbol intenta conseguir triunfos paso a paso. Jugar en el equipo de tu tierra, que te llame un grande… porque es tu profesión y quieres mejorar. Uno se va poniendo metas cada vez más altas pero yo siempre me sentí un privilegiado del fútbol y de la vida al vivir esos campeonatos. Igual que no todo el mundo puede llegar a ser internacional con la Selección. El Valencia ya era un equipo importante de España y de Europa. Aún me sorprende cuánta gente me conoce en la ciudad. Tengo que darles las gracias a todos y todos los días. El fútbol es una profesión a la que es muy difícil de llegar al éxito.

P: En la Supercopa, primer equipo español en ganarla, se luchó duro contra el Nottingam Forest…
R: En el partido de ida en Inglaterra ya nos dieron una rasca tremenda (2-1 Bowyer (2) y Darío Felman). En el partido de vuelta en Mestalla (1-0 Fernando Morena) fue bárbaro. Le dio medio con la suela, pero fue el gol decisivo tras mucha lucha con el campeón de Europa. El entrenador (Brian Clough) dijo que no se le iba a olvidar la actuación del número 5, pero no sé exactamente en qué términos se refería. Mis compañeros me felicitaron mucho y también me llevé muchas patadas de los rivales. Aquel equipo era como un Liverpool de ahora y nosotros pudimos inaugurar el palmarés español en este torneo.

Celebrando el Centenario

Botubot, Castellanos, Claramunt y Sol

P: Se dejó ver por la celebración del Centenario ¿Cómo fue tu regreso a Mestalla?
R: Son momentos que no se me van a olvidar nunca. Hay 4 o 5 momentos en tu vida que están por encima de todo lo demás. A la entrada del estadio me di cuenta de lo grande que es el sentimiento valencianista. No daba crédito cuando chavales de 12 años me pedían una foto o un autógrafo ¿Pero sí nunca me has visto jugar? «Pero mi padre/abuelo me ha hablado de usted». Da igual que no seamos los que más títulos ganamos. Yo prefiero ser seguidor de un equipo que gana poco pero cuando se da una alegría se pone mucho más alegre que uno que ya casi le da igual cuando gana.

P: ¿Cómo ves al Valencia de José Bordalás?
R: Desde la distancia, veo que en términos generales tenemos un equipo más equilibrado que en los dos últimos años. Bordalás se ha puesto a trabajar muy seriamente como hizo en Getafe. Se ve un equipo más implicado y recuperado porque estaban descentrados. Me gusta mucho el método de no dar un balón por perdido. Recuperar al Guedes que todos queríamos ver. La capacidad de Guillamón para estar en todos los sitios y apretar por todos los balones. Se ofrece por todos los lados. Paulista y Alderete hacen una buena pareja y me gusta Cillessen. Un portero es bueno, si su defensa es buena. Una defensa es buena si su centro del campo es bueno. Y los medios son buenos si los de adelante hacen su trabajo también para defender los primeros.

P: Pero no eres tan optimista en cuanto a la gestión de Meriton…
R: Un equipo tiene que estar regido por un entrenador de fútbol. Y el club solo tiene que darle los mejores materiales. Un panadero se preocupa por hacer la mejor masa y luego busca cacahuetes, pipas de calabaza… los elementos que hagan un mejor conjunto. Hay que respetar siempre la opinión de los profesionales. Porque han demostrado desde el club que cuando se han puesto a hacerlo ellos, no lo han sabido hacer. No pasa nada por reconocer los errores. No hay que olvidar el pasado porque es el que te enseña como es tu presente y cómo va a ser tu futuro. Y ahora el Valencia es un equipo que no piensa en el futuro.

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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