En manos de unos pirómanos

La santísima trinidad del despropósito: Peter Lim, Luis Rubiales y Javier Tebas. Una combinación perfecta para hundir el Valencia desde dentro y desde fuera con todas las mentiras posibles. La incompetencia, el desdén y las ganas de llevarse todo el dinero en el menor tiempo posible son las señas de identidad de estos tres personajes del fútbol.

«El Valencia de Peter Lim es diferente, en la sociedad valenciana no se entiende la situación, en mi opinión, económica del Valencia. Hay que recordar que cuando Peter Lim llegó a Valencia le recibieron 26 mil personas en Mestalla ahí gritando ‘Viva Peter Lim, Amadeo Salvo vete por la puerta’. Pasó dos años malos, ganó la Copa del Rey y otra vez volvió el ‘Viva Peter Lim’. No hagamos caso a las montañas rusas, hay que ver la estabilidad»

Javier Tebas, presidente de La Liga

«A día de hoy, no hay demandas (por la Supercopa de 2019). Esperemos que no la haya y pensamos que hemos actuado correctamente. Ojalá se reconduzca la situación y los dirigentes del Valencia se sentaran a dialogar que es lo que nos gustaría»

«En la RFEF no hablamos de dirigentes, son lo que son. Nos gustaría que en Almería fueran de la tierra y aficionados al club, o en La Coruña, o en Valencia igualmente, pero la ley de las S.A. en el deporte español es la que es y a algunos clubes les va bien»

Luis Rubiales, presidente de la RFEF

«No quiero menospreciar (al club), pero… (el Valencia) tiene 102 años. ¿Nunca ha ganado la Champions League y (los anteriores responsables) querían ganarla a toda costa? No tiene sentido»

«La verdad es que (los aficionados) me provocan algo de compasión, pero entre nosotros, entre amigos, solemos decir que las cosas más pequeñas te dan los dolores de cabeza más grandes»

Peter Lim, propietario del VCF

En medio de la guerra entre la Federación Española de Fútbol y La Liga por ver quién puede sacar más dinero de la competición (fútbol femenino incluido) está el Valencia de Peter Lim. En este rompecabezas político de los dirigentes del fútbol español hay un inversor singapurés que se anunció como la gran solución a los problemas económicos del Valencia y que ocho años después tiene un equipo más devaluado económica y deportivamente.

Ayer mismo, Javier Tebas, volvió a asegurar que ha sido espiado por la RFEF y añadió que «Luis Rubiales, no es tan importante fuera de España como él quiere parecer o quiere que los demás crean y, por tanto, el Mundial no depende de quién dirija la Federación Española». Anteriormente Rubiales denunció el acuerdo de la Liga Impulso: «Sobre el fondo CVC ahora hay una denuncia de la Federación. Es ilegal. Dar pesetas cobrando duros es una barbaridad y descapitaliza a los clubes. Es una inyección, pero de extracción que va a desangrar a los clubes». Y así continuamente.

¿Cómo es posible que las federaciones autonómicas y los clubes elijan a representantes que no son capaces de ponerse de acuerdo entre sí? ¿Se puede justificar que sus sueldos millonarios y en continuo crecimiento sean una justa recompensa por su labor?

En esta guerra, el Valencia de Lim se ha alineado con LaLiga. La RFEF hizo un reparto por la participación de la Supercopa en el que se pasaba de 2 a 4 equipos porque había que incluir al Real Madrid para que ganara 8 millones de euros. Con ello Gerard Piqué ganó 4 millones más (durante 6 años) y el Valencia, campeón de Copa, 1. Así funciona la federación española de Rubiales. Tebas, por su parte, no dio la bienvenida a Lim, le parecía que no era positiva. En 2014 dijo «la entrada de Peter Lim no me gusta. No soy partidario de ese modelo de club. Hay que esperar acontecimientos». Pero al final han acabado como socios en España y en Singapur. Tan amigos son que ahora los aficionados valencianistas son, para ambos, un lastre para el club.

Lim, apoyado en su Pepito Grillo, Jorge Mendes, sigue en su afán por ir vaciando de contenido el club que preside en la más estricta autarquía. Su dictadura se extiende del primer al último empleado del club. Incluso los presidentes Lay Hoon Chan o Anil Murthy no pintan nada, solo sirven para esperar las instrucciones de Lim que se dan solo cuando el magnate asiático le apetece. Y le apetece tan poco ocuparse de su club que ni una final de Copa es razón suficiente para que él se ocupe o participe en persona. Así de caótico es el actual engendro de club.

Por si hiciera falta más drama a esta historia estamos en un mercado de verano en el que la consigna es vende lo bueno y consigue algún saldo gratis (o casi). Sólo hay dinero para finiquitos y nuevos contratos de entrenadores… O funcionarios, como les denominan en la funeraria que es Meriton Holdings. Es tiempo de escuchar la vieja cantinela del «dejen trabajar» o «el proyecto del estadio está más cerca». Esos manidos y cansinos cantos de sirena solo tienen una respuesta posible: #LimGoHome #StopMendes.

El tiempo para salvar el VCF se agota.

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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