El Valencia de Bordalás: La paciencia con un equipo en construcción

Hay que asumir que el equipo de Mestalla está en una etapa de reconstrucción que llevará tiempo y más de un disgusto.

La derrota en Sevilla no fue un reflejo de la realidad. Pocos equipos profesionales van perdiendo 3-0 a los 20 minutos cuando tu rival solo ha tirado dos veces a puerta. Pero el Valencia de Bordalás no es todavía un equipo, está en el camino de serlo. «Creo que han sido errores gravísimos y eso nos ha lastrado prácticamente todo el partido, sin quitarle mérito al Sevilla que es un gran equipo, hemos visto los goles y en el primer gol teníamos el balón en una falta a favor, el segundo gol es una falta de contundencia tremenda y el tercer gol ha sido un gol de risa. Tenemos que mejorar. Mi obligación como técnico es que los jugadores den el 100% y veremos si dando el 100% nos da para estar donde en una zona que el Valencia merece», analizaba José Bordalás visiblemente contrariado tras el partido.

Aunque el Sevilla, o el Real Madrid han hecho probar el amargo sabor de la derrota tras cuatro buenas jornadas, la diferencia con ambos equipos no es tan grande como parece si el equipo no se sale del guión preestablecido. Presión alta, concentración en defensa y esperar la oportunidad en ataque. En el Sanchez Pizjuán se vio a Mamardashvili como lo que realmente es. Un jugador de 20 años en formación. Puede ser un buen portero en el futuro, pero en el presente no está por delante de un titular (hasta a Euro 2020) de una histórica selección como la de los Países Bajos. Jasper Cillessen debe ganarse su sueldo, el más alto del equipo, jugando.

Las bajas de Gayá y Carlos Soler se notan. Sí, son titulares y las dos mejores piezas que tiene el equipo junto a Gonçalo Guedes. Pero ayer el equipo estuvo lento de reflejos y sorprendió por el miedo escénico. Cuando vas a la guerra, primero debes conocer a tu oponente, para que no te sorprenda y después conocerte a tí mismo para no darle nada para que te haga daño. Ayer fue justo al contrario. El VCF le dio la iniciativa al Sevilla sin disputarle el balón. El primer gol llegó a los dos minutos y con tres toques tras una pérdida incontrolada de Daniel Wass. El Papu Gómez apenas había cruzado la frontal del área cuando chutó al palo del portero. Ni tiro cruzado, ni vaselina, ni recorte espectacular. Hizo lo más sencillo. Tirar a ver qué pasa… Y lo que pasó es que Mamardashvili aun estaba en el vestuario. Igual que en el segundo gol, antes del cuarto de hora. Un centro lateral y un bote alto. Y Mamardashvili olvidó que estaba en el campo y que mide casi dos metros y que intentarlo es sinónimo de éxito porque si levanta un brazo llega al larguero sin saltar.

El año pasado Javi Gracia tiró la eliminatoria de Copa del Rey en Sevilla con un once de suplentes: Rivero; Wass, Guillamón, Paulista, Lato; Álex Blanco, Racic, Koindredi, Jason; Kang-In Lee y Sobrino. Ayer se tiró el partido por una falta de concentración colectiva. Mamardashvili estuvo pésimo pero tuvo coraje para seguir jugando cuando todo estaba perdido sin volver a cometer un fallo desproporcionado. Algo es algo. El equipo falló a nivel colectivo. Les puso el miedo, el contrario lo olió y le bastó con reclamar la victoria para obtenerla. Los jugadores siempre quieren jugar y los suplentes siempre reclaman oportunidades. Es cuándo se les da cuando hay que entender que el rendimiento no suele ser el mismo. Jason y Lato son dos recursos que aparecen casi por sorpresa. Manu Vallejo fue ayer un aguador. Salió porque la rodilla de Hugo Duro está al límite. En ambos casos son dos jugadores que no se quieren ir a otro equipo y que realmente tampoco hay otro equipo que esté muy interesado en contar con ellos. No se duda de su compromiso, pero sí de su capacidad.

Bordalás tiene una fe ciega en Maxi Gómez aunque éste no vive del gol. Guedes vive de los espacios y ayer el espacio era entre él y el balón. Sus delanteros no parecen tener recambio ya que Marcos André no entró en el once, pese a ser una jornada entre semana y perfecta para ello. Sorprende pues es un fichaje expreso del técnico alicantino. Lopetegui dio descanso a En Nesiry y eso que ellos llevan una jornada menos. Y en el centro del campo sigue faltando mucho. Wass es el chico de los recados: un día en el lateral, otro de interior y otro en la sala de máquinas. Nunca destaca y como complemento que es, no está hecho para ser un solista que destaque mucho en algo en particular. Hugo Guillamón está en el camino de serlo también. No cumple el perfil de Bordalás de central de metronoventa y su capacidad para el pase y la recuperación le han llevado al centro del campo, pero su juventud y su falta de experiencia en la posición de mediocentro se nota. A su espalda suelen ocurrir cosas que no prevé y tiene tendencia a ir a la falta antes que a la presión. Le han pasado muchas cosas a este joven murciélago, incluido debutar y marcar con la Selección española, pero su compromiso es indudable. Necesita tiempo.

Un equipo en construcción comete fallos inesperados. La sabiduría llega tras muchas pruebas de ensayo y error. El equipo sigue con miedo a jugar fuera de casa. Un dato, en todos los partidos empezó por detrás en el marcador y por la vía rápida: Granada (1-0, minuto 16), Osasuna (1-0 Moncayola, minuto 7), Sevilla (1-0, minuto 2). Es una película que ya hemos visto todos. Y que el año pasado se hizo tan popular que solo varió el guión en un par de ocasiones. Hay un patrón de comportamiento. Falta concentración en la puesta en escena, se meten en un charco y ya juegan cuesta arriba el resto del partido. En Pamplona se ganó 1-4, pero no hay que olvidar que el VAR anuló el 2-2 por los pelos cuando Mamardashvili y Alderete no se entendieron en un rocambolesco intento de evitar una cesión al portero. Eso se ha de traer aprendido de casa (Paterna, en este caso). Un patadón a tiempo arregla muchas incertidumbres. No todo el mundo tiene la sangre fría y la capacidad técnica de Andrés Iniesta. Hay que conocer tus limitaciones y no intentar hacer lo que aún no eres capaz de hacer.

A este Valencia hay que apoyarlo, no porque no haya otro, sino porque realmente parece más implicado en su trabajo. José Bordalás sí que trata de inculcar esa mentalidad de trabajo constante. Y los accidentes ocurren, con mayor frecuencia cuando se es nuevo en un trabajo. La solvencia llegará con el tiempo. La exigencia es la de siempre. Que los den todo y en todo momento. Y nos aguantaremos con el resultado que se obtenga. Sea el que sea.

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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