El nuevo Mestalla que no llega

Ya van 12 años de espera

El 7 de febrero de 2009 el presidente del Valencia, Vicente Soriano y los directores generales de Fomento de Construcciones y Contratas y del grupo Bertolín, Teodoro Velázquez y Ricardo Bono, respectivamente, firmaron un documento que acordaba la paralización de las obras de construcción del Nuevo Mestalla en la Avenida de las Cortes Valencianas por la falta de pago. El entonces presidente aseguró que el estadio estaría construido en 2010 y esperaba obtener 315 millones de euros por la parcela del Mestalla actual. Nada ha cambiado desde entonces en esta obra en el limbo.

Un 25 de octubre de 2014, Peter Lim pisaba por primera vez el estadio del Valencia para presenciar un partido contra el Elche. El día anterior se había cerrado la venta del club (del 74% de las acciones) por parte de los patronos de la Fundación VCF al oportunista inversor singapurés (Meriton Holdings). Lim iba a aportar el músculo económico necesario para acabar las obras. Pero no lo hizo.

Este verano hemos sabido que la empresa de capital riesgo Citicorp Venture Capital (CVC Capital Partners) ha convencido a Javier Tebas y La Liga (a excepción del Real Madrid, Barcelona, y Athletic Club) para que acepten una préstamo de algo más de 2.000 millones de euros (2.700, si los cuatro clubes aceptan acogerse al crédito) para capitalizar una competición que está con los bolsillos vacíos. Dejando a un lado las importantes implicaciones que supone aumentar tu deuda a largo plazo (un 10% de los derechos televisivos para los próximos 40 años) la inyección de dinero para el Valencia sería de unos 120 millones de euros. Un 70% de los cuales deben/pueden dedicarse a infraestructuras (84, en total). Desde Meriton se ha remitido una carta a la Generalitat Valenciana para asegurar que ese dinero se destinará a finalizar el estadio. Y que se pondrá en marcha en diciembre mientras sigue tratando de vender el solar del actual Mestalla. Desde el Ayuntamiento de Valencia, el concejal de Hacienda y portavoz de los socialistas, Borja Sanjuán ha manifestado que «ahora debemos ser prudentes y continuar siendo exigentes porque lo que tenemos en la mesa no es más que una declaración de intenciones». La historia se repite. Y sin un aval efectivo, no hay garantías de nada.

Lo que tenemos es que exigir ahora a Meriton que después de esta declaración de intenciones vengan los hechos y los hechos tienen que venir, en este caso, vía garantías y vía aval que aseguren a la ciudad de Valencia, a las administraciones y también a los valencianistas que el estadio se va acabar

Borja Sanjuán, portavoz y concejal de Hacienda

Una nueva oportunidad se abre para finalizar el estadio o para una nueva decepción. Una sentencia, ya lejana, del 6 de diciembre de 2005 del Tribunal Supremo, confirmó la ilegalidad de la ampliación de Mestalla de 1998 por ocupar une suelo público y condenaba al derribo de la grada de La Mar y las ampliaciones del Gol Gran y Gol Xicotet. El dinero de CVC y lo que se saque por el estadio deben ser suficientes para que la mudanza se realice, pero la Casa del valencianismo sigue en pie desde 1923 y no hay certezas de que esta vez se haga. ¿Hay voluntad de que se haga? De momento solo hay plazos. Y nuevos plazos que prorrogan los viejos plazos. El gobierno valenciano debe decidir si continua una ATE (Actuación Territorial Estratégica) o se condena al club por incumplirla reiteradamente. Todo son estrategias en este juego de tahúres.

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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