El murciélago somos todos

Vista de la ciudad de Valencia desde el espacio

El murciélago del Valencia somos todos. Entiéndase la hipérbole. Ahí abajo también hay personas a las que no les interesa el fútbol e incluso levantinistas, con los que compartimos la ratapenada, pero ésa es la idea. Nadie es más que nadie y todos formamos esa silueta de luces nocturnas que parece mostrar un murciélago extendiendo sus alas. Hace dos décadas, Pedro Cortés dijo “Gaizka Mendieta es el murciélago del escudo del Valencia”. El presidente estaba agobiado ya que su jugador estrella (junto a su amigo Claudio López) se quería marchar a un equipo en el que ganar más dinero y pelear los títulos de Liga (que paradójicamente llegaron sin él). Cortés al fin lo dio por perdido y pidió 60 millones de euros al Real Madrid, su cláusula. Aún escocía el fichaje inesperado de Pedja Mijatovic y no se ofrecía ninguna rebaja de su cláusula. Pero el Madrid no puso esa cantidad y el destino fue la Lazio y el precio 48 millones que nunca llegaron a cobrarse del todo. Mendieta dobló su salario (4 millones netos) y firmó por cinco años pero acabó cedido al Barcelona en la temporada 2002/03 (47 partidos y 6 goles) y finalmente tampoco se adaptó y recaló en el modesto Middlesbrough inglés. Allí rebajó la presión por los resultados y jugó hasta su retirada cuatro años después (con 33) e incluso participó en el primer título del club, La Copa de la Liga de 2004. El año del doblete Liga y UEFA del Valencia. Los años de rico de la Lazio fueron muy cortos y cuando no pudo hacer frente a una deuda de 13,5 millones con el VCF lo saldó con los traspasos del centrocampista Stefano Fiore (20 partidos y 2 goles) y el delantero Bernardo Corradi (21 partidos y 3 goles).

En esta historia no hay culpables y Mendieta hizo lo que creyó mejor para él. Igual que cuando decidió cambiar Castellón por Valencia. Pero sí había un ídolo falso. El murciélago del escudo es el valencianista. La persona que lo es antes, durante y después de cada fichaje, cada entrenador, presidente o propietario… Y la foto hecha por el astronauta francés, Thomas Pasquet desde la Estación Espacial Internacional, aunque sea una mera casualidad, nos lo recuerda. Las luces nocturnas recortan una silueta que, vista de oeste a este, perfila un contorno que parece tener su cabeza en el puerto con las dos playas situadas a sus lados como si fueran las alas del símbolo del escudo valencianista.

«Estoy seguro que la gente que vive alrededor del puerto o la que trabaja en sus muelles no se ha dado cuenta que su puerto es tan pintoresco desde el espacio, como mandíbulas comiéndose a los barcos en la noche»

Thomas Pesquet
El astronauta francés Thomas Pesquet

Los aficionados somos facilones. Un fichaje desconocido se convierte en una futura estrella de la noche a la mañana sólo por el ansia de ver ganar al equipo. Un beso al escudo del recién llegado demuestra su compromiso… Hasta que eso se acaba. Se odia a un rival hasta que de repente ficha por tu equipo y es una fiera. Los idilios de verano suelen acabar en otoño y por eso conviene recordar que aunque el club tiene y ha tenido muchos murciélagos sobre el terreno de juego, más nos vale demostrar nuestro aprecio por los que se lo merecen que enfadarse con los que ya no están.

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

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