El factor Mestalla y la semifinal de la Copa del Rey

El Valencia recibe al Athletic Club en la vuelta de la semifinales con la ilusión de volver a una final. En una eliminatoria igualada, competida y polémica, la casa del valencianismo debe ser el elemento clave para lograr la victoria más importante en casi tres años.

Hugo Duro tras marcar en San Mamés

«Nuestra afición nos dará la energía que siempre nos da Mestalla. Los jugadores están preparados para afrontar esta situación»

Bordalás en la previa

El Athletic Club logró acceder a tres (Sevilla 2009, Español 2015 y Levante 2021) de sus últimas cinco finales de Copa del Rey gracias a su partido de vuelta tras no haber podido ganar en la ida (en dos ocasiones, se la jugó a domicilio). Las finales las perdió contra la Real Sociedad (1-0) y el Barcelona (4-0). Sólo pudo desquitarse con la supercopa de España 2021 en la que se impuso 2-1 al Real Madrid. Este año en su ruta hasta las semifinales ha sido superando al Atlético Mancha Real (0-2), al Barcelona (3-2 en la prórroga) y al Real Madrid (1-0). Hasta encontrarse con el Valencia CF en la ida de las semifinales en San Mamés.

Por su parte, el Valencia ganó su sexto título en 2019 (y dos más 2008 y 1999) antes del último de los 23 que lograron los vizcaínos en 1984. Los leones suman además 39 finales y el duelo de histórico con los blanquinegros no se deba desde hace medio siglo. El Athletic Club ha mostrado su firmeza en la competición ganando sus últimas cinco semifinales, pero nunca ha dado el último paso para alzarse con el título así que en realidad las fuerzas están igualadas.

El Valencia aún mantiene en su plantilla a cinco campeones de Copa: José Gayà, Carlos Soler, Guedes, Gabriel Paulista y Jaume Doménech. Se da la circunstancia de que este fin de semana el equipo blanquinegro ha sido el único que ha ganado (0-1 al Mallorca) frente a las tres derrotas de los otros semifinalistas: Barcelona 4-0 Athletic, Rayo Vallecano 0-1 Real Madrid y Sevilla 2-1 Real Betis). En la Liga los rojiblancos son octavos con 37 puntos y los chés novenos con 33. La defensa bilbaína ha demostrado ser mucho más segura (25 goles recibidos por los 42 del VCF) pero el ataque valencianista ha sido más prolífico (38 goles marcados frente a los 29 de los vascos).

Se juega en Mestalla

«Sería mi primera gran final. Sería algo muy bonito e increíble para mí como profesional y para el club y los aficionados volver a ganar»

«Se habla mucho del estilo y del modelo. Quién define el modelo. No hago mucho caso de los comentarios. Estamos en un gran equipo y un gran club. Sólo pensamos en repetir el gran partido ante el Athletic e intentar estar en la final»

José Bordalás

Incluso, con la capacidad reducida al 85 por ciento, Mestalla es siempre un factor a tener muy en cuenta. Clave en muchas grandes noches. El gran ambiente vivido en San Mamés influyó en que Maxi Gómez fuera expulsado en el túnel de vestuarios por protestar al árbitro Munuera Montero. Algo que no hizo unos días después cuando Ángel Correa le empujó en el pecho tras anularle un gol por fuera de juego. Además el penalti de Vivian a Hugo Duro, no pitado, en el minuto 89, ha sido reconocido como un error por el Comité de Arbitraje de la Real Federación Española.

«Lo único que hace el señor Arias este es calentar un poco el partido»

Dani García, jugador del Athletic Club

«Me han parecido imágenes más propias de Regional que de una semifinal de Copa del Rey. Hay que intentar favorecer el espectáculo. El árbitro es responsable de esto. No se puede llamar a esto un partido de fútbol»

Marcelino, tras el partido de ida

Históricamente, como local, el Valencia ha disputado 245 partidos, con 169 victorias (69%), 46 empates (19%) y 30 derrotas (12%). Los precedentes son positivos pero obviamente se espera un partido complicado, con ambos equipos teniendo mucho cuidado de no cometer errores atrás. El déficit del Valencia de José Bordalás está en la creación de juego. Los balones en largo y las transiciones rápidas son casi sus únicas armas ofensivas. El orden que ha impuesto Marcelino García Toral en el Athletic les hace un equipo fuerte en defensa, pero en ataque tiene problemas para definir a pesar de que cuenta con el talento de jugadores como Muniain, Sancet, Raúl García y los hermanos Iñaki y Nico Williams.

Desde Bilbao han optado por ponerse la tirita antes de la herida criticando el estilo de juego de los de Bordalás. Nada nuevo pues Marcelino ya se enfrentó, con muchas frustraciones, ante el Getafe de Bordalás cuando era entrenador del Valencia. También criticó en su día el estado del césped de Mestalla cuando entrenaba al Villarreal. Para el aficionado ché, el técnico asturiano, ha sido odiado, venerado y ahora de nuevo percibido como un enemigo. Y es que el fútbol no tiene memoria. De hecho, Marcelino en el desenlace de la temporada 2015/16 hizo todo lo posible (pocos entrenes, un equipo de suplentes, una táctica inofensiva) para que el Villareal perdiese en Gijón y que su Sporting salvara la categoría. Y así lo hizo. Su mujer tuvo el desliz de contarlo en Twitter: «Me voy de Asturias con el trabajo hecho. Os dejamos en Primera». Finalmente fue despedido por Fernando Roig ese mismo verano.

Pero la semifinal de mañana es un todo o nada. El Valencianismo se agarra a sus jugadores, su técnico y al factor Mestalla. Desde un multitudinario recibimiento a una afición entregada a animar a su equipo. No existe la Curva Nord como antaño pero sí el espíritu de revancha blanquinegra y la legítima aspiración de volver a una final. De tratar de ser campeón. De ‘Soñar que no tenemos techo».

Planeta Mestalla

Periodista valenciano y valencianista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.